Pasión y lectura ¿Enfrentados?

No todo el mundo sabe la etimología de la palabra ‘leer’. Alguien astuto, sagaz y avispado se avecinaría a afirmar con rotundidad: “Pues del latín. Todo viene del latín”. Y estaría en lo cierto. La palabra ‘leer’, al igual que todas, tiene su historia, y esta se remota a muchos años atrás. Su verdadero significado es ‘recoger’ y ‘escoger’.

Cuando uno lee, escoge y recoge. Escoge su lectura, esa a la que quiere dedicar gran parte de su tiempo. Un tiempo que no todo el mundo tiene, y un tiempo que, a día de hoy, se puede emplear en realizar otras actividades más provechosas como ver pasar el tiempo a través de la pantalla del ordenador. Como decía Unamuno, “El saber no ocupa lugar, pero ocupa tiempo”. Todo el mundo tiene tiempo, el día se compone de 24 horas, de las cuales ocho se gastan durmiendo, ¿Y el resto? Trabajando, saliendo, divirtiéndote, y ¿Por qué no leyendo? Normalmente, la gente se excusa y anda de acá para allá quejándose siempre por el tiempo. Nunca hay tiempo de nada, pero cuando lo hay, no se gasta en la lectura. Y a la vez, recoge. Acumula una serie de conocimientos, ayuda a cultivar la sabiduría y activa el interés personal por descubrir los por qués de la vida.

El hábito de lectura se está perdiendo, pero no solo en los jóvenes. Las malas lenguas tienden a culpar a la juventud de no leer, pero al menos ellos lo hacen por obligación. En el colegio, en la universidad. Cada asignatura se compone de un libro, y para cada asignatura se recomienda una lectura para aprobar el curso. Qué ironía eso de leer por obligación. Y qué ironía eso de premiar por leer. Quizás el quid de la cuestión sea ese. Una manera de incentivar la lectura podría ser recompensar al que lee, pero ¿Estamos seguros de que eso es lo correcto? Cuando alguien lee no lo hace para complacer al otro o para obtener una merecida recompensa, sino todo lo contrario. Muchos son los que creen que habituar a la persona a amar las letras es una tarea exclusiva de la escuela, pero el hábito, la rutina y la pasión por la lectura, es, casi, una “obligación” familiar. Como dijo Luís Jaime Cisneros en su artículo ‘¿Sabe usted qué significa leer?’, publicado en ‘La República.pe’, “uno debe adquirir en casa antes de ir al colegio, la buena costumbre de leer”.

Hace años que no escucho en una misma frase las palabras pasión y lectura. ¿A caso leer un libro, novela, periódico o revista, no es apasionante? He aquí la confusión. Cuando se habla de leer, normalmente, siempre se piensa en un libro de literatura de tropecientas mil páginas. Grave error. Todo aquello que nos forme, informe y divierta es lectura. La lectura debe concebirse como un bien preciadísimo, un regalo, un mecanismo de autodefensa. Y es que, “Quien no ha leído no puede defenderse en la vida, porque no tiene nada sabido, y para saber algo hay que leer mucho”.

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2 respuestas a Pasión y lectura ¿Enfrentados?

  1. carmela dijo:

    Da gusto leer a quien defiende la lectura desde la juventud y la sinceridad. Sigue así.

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